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Repertorio

EL REPERTORIO

En cuanto al repertorio musical de las Caramelles del Roser, podemos distinguir tres épocas.

 I - Finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX

El canto de "Els Goigs del Roser" por las masías y por las calles del pueblo, fue el origen de nuestras caramellas desde la fundación de la Cofradía del Roser, en 1590.

Es muy probable que el acompañamiento instrumental fuera a cargo de un flabiolaire con tamboril y un cornamusaire que eran los músicos que entonces se encargaban de los bailes y celebraciones, tanto públicas como privadas. De esto todavía guardaban memoria, a finales del siglo XIX, el cornamusaire José Rodriguez y el flabiolaire Ventura Gili.

Seguro que las corrandes también formaban parte del repertorio. La costumbre de cantar y bailar corrandes podría ser incluso anterior a las caramelles.

II - De mediados del siglo XIX hasta 1970

A mediados del siglo XIX se empiezan a introducir otros cantos de carácter más profano y divertido. Eran unas canciones con estrofas calcadas de los gozos religiosos pero con un contenido de cortejo ya menudo también irónico o grotesco. De este hecho da testimonio Marià Aguiló en 1880, en Sant Julià.

Fue también en esta época que, con el impulso del movimiento coral de Anselm Clavé, se empiezan a introducir también las piezas corales a tres y cuatro voces. En Sant Julià hubo dos orfeones: el del Centro y el del Bé negre. Esto provocó que coexistieran dos tipos de caramellas: las del Roser, que salían el domingo de Pascua por la mañana, y las "otras" caramelles, que salían el sábado de Gloria al anochecer. Los caramellaires solían ser las mismas personas: el sábado, con faja y barretina cantando piezas corales y el domingo, con capa y sombrero de copa, cantando "Els Goigs del Roser". Los antiguos instrumentos, flautín y cornamusa, se sustituyeron paulatinamente por un grupo formado básicamente por trompetas, fiscorn, trombón, clarinete, flautas, violines, contrabajo y acordeón.

De esta nueva modalidad conservamos obras originales de Ramón Victori, de Manuel Suñé y Servian y, más tarde, de Manel Balasch y Manel Rodriguez. Entre los años '40 y '70, del siglo pasado, hubo varios grupos de chicos, y también de hombres y mujeres, que organizaban espontáneamente para salir a cantar coplas, con continuidad muy desigual.

III - De 1971 a la actualidad

Entre los años 1971-1975 se produjo una revitalización de las caramelles. Unificaron los dos tipos de grupos en la forma que aún hoy en día se practican: salida la mañana de Pascua cantando los Gozos del Roser, corrandas y una pieza de riguroso estreno, compuesta expresamente para la ocasión.

Estas piezas suelen ser sardanas, valses o habaneras, a dos o tres voces con acompañamiento instrumental. La temática suele ir en torno a la celebración pascual, el estallido de la primavera y el gozo del canto. Últimamente se han dedicado a temas locales como El castillo, Sant Llorenç, la fuente de la Riera o la figura del alfarero, que tiempo ha fue el oficio emblemático de Sant Julià. Los autores de los textos de estas piezas son: José Boixeda y Tohà, Anton Carrera y Busquets, Nuria Dalmases y F. Xavier Pona. Los compositores son: Manuel Balasch y Suñé, Manuel Rodriguez y Suñé, Santi Riera Subirachs, Manuel Suñé y Riera, Carles Cases, Oriol Tafanell y Silvestre y David Rodriguez y Villa. (Véase el apartado Archivo musical)

 Esto obligó a establecer un régimen de ensayos de una vez a la semana, desde noviembre hasta la Pascua. La dirección del coro ha ido a cargo de Manel Rodriguez y Suñé y, desde 1984, de Manel Marsó y Fàbrega.

El canto de los gozos, que en origen fue practicado por todas las comarcas de la Cataluña Vieja y Cataluña Norte, fue desapareciendo del repertorio caramellaire a partir de los últimos años del siglo XIX. Que sepamos, Sant Julià de Vilatorta es el único lugar donde se ha conservado.